...Crónica de la Educación Superior...

En 19 años ha sido evaluada la calidad de casi cuatro mil programas educativos

Es inadmisible, inaceptable, que alguien pueda sugerir que dichos reconocimientos han sido otorgados al vapor, dice a U2000 Javier de la Garza, coordinador general de los CIEES y director general del COPAES

Actualmente el 50.9 por ciento de la matrícula total del país inscrita en programas de licenciatura y técnico superior universitario se encuentra cursando algún programa reconocido por su buena calidad, lo cual ha sido posible en gran medida gracias a la participación de las universidades públicas, puesto que las instituciones particulares han entrado a este proceso de forma tardía y con mayor mesura.
Lo anterior fue dicho por Javier de la Garza Aguilar, coordinador general de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y director general del Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), en entrevista con U2000.
Y es que de los 3 mil 725 programas educativos que durante sus casi 19 años de existencia han evaluado los CIEES --los cuales también incluyen el nivel de posgrado--, las privadas sólo han tenido una participación del 3.3 por ciento, mientras que a las universidades públicas estatales les corresponde el 75.7 por ciento, a las universidades públicas federales el 3.4 por ciento, a los tecnológicos estatales y federales un 6 por ciento, a las universidades tecnológicas un 8.8 por ciento y a las escuelas normales un 1.5 por ciento, además de un 1.4 por ciento que incluye a otro tipo de instituciones.
En tanto, de los 1986 programas acreditados por organismos reconocidos por el COPAES de 2002 a la fecha, el 25 por ciento corresponde a instituciones de carácter particular, las cuales se han inclinado más por este tipo de reconocimiento aunque tanto el Nivel Uno de los CIEES como la acreditación del COPAES avalan la calidad de un programa, con la diferencia de que la primera es más una evaluación diagnóstica y de apoyo para impulsar la calidad y no tiene costo, mientras que la segunda oscila entre los 50 mil y 80 mil pesos por programa educativo y es más bien una verificación de que ya se logró dicha calidad, llegando mediante las dos al mismo punto, el reconocimiento de un programa por su buena calidad.
Así las cosas, al cuestionarle a nuestro entrevistado qué sistema se encuentra más adentrado por el sendero de la calidad si el público o el privado, De la Garza Aguilar señaló que definitivamente dicho sitio es ocupado por el sistema público, donde destaca la participación de las universidades públicas estatales, pues las cifran hablan por sí solas.

Pero, ¿qué determina la calidad?

En materia de educación superior, la calidad tiene que ser identificada con base en indicadores que permitan su reconocimiento, pues más allá de los méritos que puedan tener algunas personas que forman parte de la institución, existen indicadores reconocidos a nivel internacional que permiten determinar la calidad de las carreras impartidas en cada plantel de una casa de estudios.
Hablamos de una planta de profesores con una preparación superior al nivel que están impartiendo, que además realice investigación, actividades de apoyo a la docencia y que participe en la elaboración de planes y programas de estudio, de la eficiencia terminal, de la tasa de retención, del servicio social, del tiempo empleado para la obtención del título, de la modernización de la infraestructura, pues este tipo de indicadores son los que permiten contar con un egresado de calidad, que es a final de cuentas lo que se busca con la evaluación de los CIEES y del COPAES.
De ahí que de las 112 mil 593 recomendaciones emitidas por los CIEES a partir de 1992, el 26.1 por ciento haya sido dirigido al modelo educativo y al plan de estudios; el 16.2 por ciento a instalaciones, equipo y servicios; el 15.1 por ciento al personal académico; el 11 por ciento a la normatividad y políticas generales; el 8 por ciento a los alumnos; el 7.1 por ciento a la productividad académica; el 5.8 por ciento a la vinculación con los sectores de la sociedad; el 4.4 por ciento a los servicios de apoyo a los estudiantes; el 3.9 por ciento a la trascendencia del programa y el 2.4 por ciento a la planeación evaluación.
Por ello, a diferencia de los rankings y las bases de datos que contemplan el número de investigadores en el Sistema Nacional de Investigadores o la cantidad de Premios Nobel que una institución pueda tener, por mencionar algunos ejemplos, las evaluaciones y acreditaciones por programa educativo sí muestran los claroscuros de las diversas casas de estudio, pues tanto en Harvard como en Oxford puede haber programas de dudosa calidad, subrayó.
Es por eso que desde los CIEES yo me he resistido a hablar de rankings, porque vemos que todas las instituciones tienen áreas de fortalezas y áreas en las que es necesario continuar avanzando, además de que a final de cuentas lo que una institución de educación superior debe entregar a la sociedad es un egresado de calidad, de ahí la estrategia de hacer referencia a la calidad por programa.

Y cuáles van a la cabeza…

Así las cosas, al preguntarle a Javier de la Garza qué es lo que determina que una institución cuente con mayor o menor calidad que otra, si el número total de programas reconocidos por su buena calidad o el porcentaje de la matrícula que estos programas reconocidos abarcan con respecto al total de los alumnos inscritos en esa institución, nuestro entrevistado nos respondió que deben ser considerados ambos aspectos.
Esto es muy importante, recalcó, porque si solamente se considera el aspecto de la matrícula puede ser que una institución sólo se enfoque a acreditar el programa en el que tiene a la mayoría de sus alumnos dejando fuera al resto, lo que hablaría de una falta de equidad en dicha institución. La idea es que todos los planes y programas de estudio tengan características similares para que así la institución garantice su calidad independientemente del programa del que se trate, pues se debe buscar que la institución guarde este equilibrio en todas sus áreas y no que solamente sea fuerte en una de ellas.
Por ello, continuó, se puede hablar por programas, pero no por instituciones, a menos que cuenten con el 100 por ciento de su oferta educativa reconocida por su calidad, pues eso es una garantía de que cualquier programa en el que se inscriban estará avalado por su calidad, y aún así, con quienes ya han logrado esta meta se está trabajando en el aseguramiento de la calidad, es decir, cómo hacer que se mantengan estos indicadores que llevaron al programa a los más altos niveles de calidad.Tal es el caso de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla que con 61 programas evaluables de licenciatura, técnico superior universitario y profesional asociado ya logró acreditar el 100 por ciento, lo mismo que la Universidad Autónoma de Nuevo León con 59 programas evaluables, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí con 47 programas evaluables, la Universidad Autónoma de Aguascalientes y la Universidad Autónoma de Chihuahua con 44 programas evaluables cada una y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez con 33 programas evaluables.
Además, dicha meta ha sido conseguida por la Universidad del Caribe con cinco programas evaluables, por otras tres universidades politécnicas, 40 universidades tecnológicas --muchas de las cuales nacieron ya bajo este esquema de calidad--, 23 institutos tecnológicos, el Colegio de San Luis con un programa, la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro con 20 programas evaluables, El Colegio de México con dos programas evaluables y la Escuela de Dietética y Nutrición del ISSSTE, con un programa evaluable.
En cuanto al sistema privado, sólo tres instituciones han logrado el reconocimiento de la totalidad de sus programas educativos con carácter de evaluables, tal es el caso del Centro Educativo Lipro con un programa, la Escuela Libre de Psicología con un programa y la Escuela de Medicina Tominaga Nakamoto también con un solo programa.

Muy cerca de la meta

En el caso de la Universidad Autónoma de Coahuila esta tiene ya al 99.9 por ciento de su matrícula de programas evaluables inscrita en alguna carrera avalada por su calidad, la Universidad Juárez del Estado de Durango tiene el 97.9 por ciento, la Universidad de Colima al 97.2 por ciento, la Universidad de Sonora al 96.1 por ciento, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco al 95.9 por ciento, la Universidad Autónoma de Chiapas al 95.3 por ciento y la Universidad de Guadalajara al 95.1 por ciento, esta última de un total de 146 programas evaluables.
También podemos mencionar al Instituto Politécnico Nacional que ha logrado que el 93.7 por ciento de su matrícula inscrita en alguno de sus 65 programas evaluables de licenciatura esté en un programa de calidad y la Universidad Nacional Autónoma de México que con 135 programas evaluables ha logrado abarcar al 92.7 por ciento de la matrícula de estas carreras.
Entre las casas de estudio particulares también destacan la Universidad del Mayab con el 96 por ciento de su matrícula de alguno de sus 15 programas evaluables beneficiada por la calidad, la Universidad Iberoamericana con el 95.8 por ciento de su matrícula correspondiente a sus 30 programas evaluables y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey que ha conseguido que el 91.8 por ciento de la matrícula de sus 239 programas evaluables esté cursando programas de calidad.
Así las cosas, a febrero de este año, se puede decir que de un universo global de 18 mil 79 programas de licenciatura y técnico superior universitario de instituciones tanto públicas como privadas 9 mil 394 son programas evaluables, de los cuales 3 mil 60 son de buena calidad --reconocidos ya sea por CIEES, por COPAES o en algunos casos por ambos--, cifra que corresponde al 16.93 por ciento del total de los programas o al 32.57 por ciento de los programas evaluables.
Asimismo, si lo vemos por el lado de la matrícula, de un total de 2 millones 587 mil 435 alumnos, 2 millones 237 mil 607 se consideran matrícula inscrita en programas evaluables de la cual un total de 1 millón 318 mil 149 jóvenes se encuentran cursando un programa de buena calidad, lo que si bien, representa el 50.94 por ciento de la matrícula total, al mismo tiempo es el 58.91 por ciento de la matrícula evaluable.

Un camino largo y sinuoso

Para que una institución haya logrado altos índice de calidad con base en el reconocimiento de la mayor parte de sus programas educativos o en varios casos ya de su totalidad, tuvieron que haber pasado varios años de trabajo, tal es el caso de las instituciones que hoy forman parte del Consorcio de Universidades Mexicanas.
Y es que los trabajos de los CIEES dieron inicio desde 1991 mientras que el COPAES nació diez años después, tiempo en el cual se ha ido avanzando en el número de programas reconocidos por su calidad, pues mientras en 2001 apenas se contaba con 290 programas con reconocimiento externo, en 2002 se pasó a 472 y en 2006 había 1 mil 847, mientras que hoy en día se puede hablar de 3 mil 60, haciendo referencia únicamente al nivel de licenciatura, técnico superior universitario y profesional asociado.
Por eso, el que alguien pueda sugerir que dichos reconocimientos han sido otorgados al vapor es inadmisible, inaceptable, recalcó Javier de la Garza ante nuestro cuestionamiento, además de aclarar que para otorgar el Nivel Uno de los CIEES se tiene que cumplir primero con 61 lineamientos plenamente establecidos.
En el caso de la Autónoma de San Luis Potosí, por ejemplo, para llegar al 100 por ciento un solo programa nos llevó más de un año de trabajo; en el caso de la Autónoma de Aguascalientes desde hace dos años y medio ya contaba con el 98.5 por ciento de su matrícula de programas evaluables en carreras de calidad y apenas hace unos días fue que se le entregó un reconocimiento por lograr ubicar en programas reconocidos por su calidad al 100 por ciento de su matrícula.
Así las cosas, continuó, el trabajo no ha sido menor, en el caso de la Universidad Autónoma de Sinaloa --que ahora cuenta con el 92.6 por ciento de su matrícula evaluable inscrita en programas de calidad --se comenzó el trabajo desde 1999, es decir, para ser reconocida por su calidad hubo un trabajo previo de más de diez años… o está el caso de la Autónoma de Guerrero que ya fue reconocida por su calidad y que actualmente cuenta con el 84.3 por ciento de su matrícula de licenciatura en programas de este tipo.
Y es que, además, las instituciones de educación superior ya se están apropiando de esta planeación, por lo que cuando nace un nuevo programa no es por casualidad sino porque ya se ha establecido la pertinencia del mismo y los pasos a seguir para lograr ubicarlo lo antes posible como un programa de calidad.
En este contexto, también se tiene que reconocer a las autoridades federales la aplicación de estrategias asociadas al presupuesto pues mediante el concurso de recursos extraordinarios se comenzó a impulsar la calidad, lo cual se estableció desde el sexenio anterior y en el actual se ha desarrollo de manera muy importante.
Además, en el caso de las públicas lo que las impulsó a entrar en esta dinámica de evaluación y reconocimiento de sus programas fue el incremento de su matrícula, ya que ante dicha situación se registró la baja de la calidad en algunas áreas, tal es el caso de Medicina en la década de los 80, expandiéndose después a otras disciplinas.
En tanto, en el caso de las privadas, debido a que cada día la población se fija si un programa es o no reconocido como de calidad, algunas han visto reducciones drásticas en su matrícula, resultando así la presión social como un factor determinante para que hayan decidido garantizar la calidad de sus programas.
Empero, cabe aclarar que desde que los CIEES comenzaron a trabajar hace ya casi 20 años después de haber sido creados en el seno de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, la invitación para evaluarse siempre estuvo abierta a todas las instituciones, por lo que ha sido de forma voluntaria que cada sistema y cada institución en particular ha decidido incorporarse o no a esta dinámica de la búsqueda de la calidad.