Josefina Gallardo
La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) es una organización digna de reconocerse por la labor que ha desempeñado en defensa de la autonomía universitaria y por ser foro de intercambio regional para la reflexión de los problemas que aquejan a las instituciones públicas de esta zona.
Lamentablemente, hace unos días se quedó sin la presencia de su secretario general, Rafael Cordera Campos, víctima de una enfermedad que lo acabó con prontitud. Fue una azarosa casualidad que, justamente el día de su muerte, la UDUAL se encontrara sesionando en Perú. Se quedó en la víspera de su reelección como secretario general de ese importante organismo.
Allí se encontraba el rector de la UNAM, José Narro, quien anunció que se establecerá una Cátedra con el nombre de Rafael Cordera Campos orientada al estudio de los jóvenes en América Latina, una de sus pasiones intelectuales.
En el seno de los trabajos posteriores a la XVII Asamblea General de la UDUAL, representantes de 80 instituciones de educación superior, además de redes nacionales y regionales de estos centros de estudio, acordaron que Narro Robles ocupe temporalmente la Secretaría General hasta que, en un periodo aproximado de seis meses, se haga la designación respectiva.
Así las cosas, Cordera Campos fue visionario en la UDUAL, donde se desempeñó como secretario general desde el 26 de noviembre de 2004, cuando fue electo por unanimidad en una asamblea que tuvo lugar en La Habana, Cuba. Sus primeros pronunciamientos en este cargo los orientó a compartir la voluntad de “crear la nueva cultura que permita a los pueblos latinoamericanos superar los desafíos que les impone el cambio”.
Cumplió su misión y estamos ciertos de que Cordera Campos será recordado por los universitarios de Latinoamérica por sus aportaciones a un trabajo conjunto e integrador, necesario para afrontar los grandes desafíos que se imponen en sociedades con problemas de inequidad tan marcados como los que hay en esta zona del orbe.
Los logros en su trabajo en la UDUAL son notorios, gracias a su paciente labor de diálogo constante con todos los rectores. Ocupó un asiento en el que antes habían estado otros grandes universitarios como José Luis Soberanes y Abelardo Villegas, cuyo trabajo conjunto sustenta la decisión tomada en 1962 de que la UNAM fuera la sede permanente de esta Secretaría General.
No es de extrañar que Rafael Cordera llegara a este sitio, pues siempre estuvo ligado a la vida universitaria, no sólo como funcionario sino como docente, así que estaba absolutamente consciente de los problemas de los jóvenes que llegan a este nivel de estudios.
Por tres décadas dio clases en la Facultad de Economía de la UNAM, en la que enseñó historia económica de México. Fue director de intercambio y del Sistema de Universidad Abierta, así como secretario general de la propia Facultad. En la Administración puma de José Sarukhán, se desempeñó como director general de Apoyo y Servicios a la Comunidad y después secretario de Asuntos Estudiantiles, cargo en el que tuvo un gran desempeño y enfrentó importantes desafíos, de los que salió airoso por su apertura, tolerancia y lucidez al momento de dialogar. Siempre el interés universitario estuvo por encima de cualquier otro.
Cordera Campos le imprimió su propio sello a la Secretaría General de la UDUAL, organización que tiene importantes aportaciones a la educación superior. Una fundamental ha sido su inquebrantable defensa a la autonomía universitaria, de la que tenemos muchos ejemplos de vulnerabilidad; uno de las más recientes en la Universidad de Guadalajara.
Así lo afirmó el propio Rafael Cordera, en su calidad de Secretario General de la UDUAL: “La autonomía universitaria que posee la Universidad de Guadalajara establece la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí misma y administrar su patrimonio. Corresponde al Estado fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio público para que pueda cumplirse. Escatimar esa responsabilidad con artimañas y descuidos imperdonables, faltando a los compromisos contraídos, atenta gravemente contra la libertad de expresión, de cátedra e investigación, valores y funciones sin las cuales no tiene sentido la existencia de la universidad”.
Otra aportación, ya con Cordera Campos en la Secretaría General, fue la construcción del Espacio de Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior (ENLACES) y el trabajo insistente de ver a la educación superior como un bien público que forma ciudadanos libres, autónomos e independientes, con la responsabilidad de tomar decisiones adecuadas para el desarrollo de la región.
Para alcanzar estas metas hubo mucho trabajo de por medio que sólo puede lograrse con una buena conducción. La partida prematura de Rafael Cordera Campos deja momentáneamente ese espacio descubierto.
En fin, según cuentan las crónicas (El Universal), El Fallo fue despedido con un glorioso Goya. No podía ser de otra manera.
gallardo@u2000.com.mx
Copyright U2000. Powered by Jcramper